viernes, 31 de agosto de 2012

“Mi Nuevo Plan de Vida”


Por: Daysi Rodriguez / Saúl Ponce
Pastoral Social de la Vicaría Episcopal de Promoción Humana-Caritas

En la actualidad la sociedad salvadoreña está experimentando una oleada criminal que promedia diariamente índices más altos de aquellos obtenidos en tiempo de la guerra armada. Pareciera que ser joven en esta sociedad implica estar en mira de los cuerpos delincuenciales que reclutan jóvenes para sus grupos.

La Cáritas Nacional, y las Cáritas de las Diócesis de Santa Ana, Sonsonate y San Salvador (Vicaría de Promoción Humana-Cáritas de la Arquidiócesis de San Salvador) han comenzado la ejecución del nuevo proyecto “Mi Nuevo Plan de Vida”. Dicho proyecto está dirigido a jóvenes en riesgo de incurrir en violencia social. En el caso de la Arquidiócesis será desarrollado en municipio de Ciudad Delgado en la Parroquia Nuestra Señora de Lourdes y la Parroquia Nuestra Señora de la Asunción Paleca. Con el apoyo de de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), Catholic Relief Services (CRS) y el Instituto Salvadoreño de Formación Profesional (INSAFORP).

Dicho proyecto ofrece una alternativa juvenil, dirigida a la construcción de un nuevo plan de vida; este proceso se desarrollará de la siguiente manera: se formará a los jóvenes en habilidades para la vida en áreas como resolución de conflictos, autoestima, comunicación efectiva, manejo del estrés, etc. Además se les formará en habilidades para el trabajo, como elaboración de sus  “Currículum Vitae”, cómo enfrentar una entrevista de trabajo, búsqueda efectiva de empleo, etc.

Posteriormente a esta formación se promoverá el acompañamiento al joven; según su “Nuevo Plan de Vida” a la reincorporación de las y los beneficiarios al sistema educativo, tanto a nivel formal como a nivel vocacional. O también a la búsqueda activa de trabajo, a través de la construcción e implementación de una red empresarial local y nacional en donde se concentrarán las ofertas laborales que dichas empresas tienen a disposición. Además se acompañará a las personas que están interesadas en la implementación de iniciativas emprendedoras.

Uno de los componentes más innovadores de esta intervención es la formación a las familias de los jóvenes participantes, para la realización de un trabajo más integral. Y las jornadas de formación dirigidas a instituciones implicadas en el trabajo con jóvenes, con el objetivo de que estas presten un servicio más eficiente a las poblaciones a las cuales se destinan sus labores.

Es necesario reorientar y acompañar al joven en busca de su camino de realización personal, para generar sociedades más sanas y armoniosas donde exista la libertad y el respeto. Es así que desde la Pastoral Social de la VEPH-Cáritas de la Arquidiócesis de San Salvador, estamos ofreciendo este nuevo camino a la juventud de Ciudad Delgado, orientado a dar un giro real en la construcción de paz de la sociedad salvadoreña.

Por sus frutos los conocereis


Por: Hna. Guadalupe Macías / Coordinadora de pastoral de la tercera edad



La tradición nos dice que San Joaquín sufrió marginación y desprecio y Santa Ana la soledad y hasta el abandono temporal por no tener descendencia. Pero ambos, fortalecidos por la promesa de la venida del Mesías, en continua oración, pedían la bendición de un hijo. Y el Dios de la Vida y de la Historia les otorga la bendición de una hija, María, que sería llamada “bendita entre las mujeres” por su colaboración al Plan Salvífico de Dios: “vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin” (Lc. 1, 30-32).

Dignidad Humana




Los adultos mayores son vistos como aquellas personas que,al pasar un límite determinado de edad,se cree debían salir del ambiente productivo;cuando muchos de ellos todavía disponen de valiosos recursos y sobre todo de capacidadespara contribuiral bien común.
Para ellos también su propia familia o su nueva familia (según sus circunstancias) sigue siendo el sostén afectivo principal; así como la comunidad cristiana, su familia espiritual, de su fe, donde adultos mayores recobran sus fuerzas, elevan sus miradashasta Dios, reviven su vocación-misión cristiana y continúan su vida de entrega como testigos privilegiados que son de la fidelidad de Dios, que mantiene siempre sus promesas.




Trabajo

La Pastoral Social de Adultos Mayores y de Personas en Situación de Calle, de la Vicaría de Promoción Humana del Arzobispado colabora al trabajo pastoral parroquial, con los siguientes servicios:

-Formación mensual para ver la realidad global de estos grupos sociales en nuestras parroquias; juzgar o fundamentar nuestra visión de la persona humana en estas etapas y situaciones con la Palabra de Dios y la Doctrina Social de la Iglesia; y, facilitar la elaboración de propuestas y mecanismos de colaboración solidaria para mejorar nuestro  actuar pastoral.

-Asistencia Humanitaria mediante información y vinculación con otras parroquias, servicios arquidiocesanos y de instituciones de la sociedad civil que pueden apoyar o fortalecer su compromiso y labores asistenciales a esta población.

-Gestión y coordinación de asistencia técnica para fortalecer las iniciativas ya en marcha, como comedores parroquiales, y las surgidas de los procesos de formación, con metodologías y propuestas innovadoras en el trabajo pastoral de sus parroquias en esta especialidad.

¿Qué es la Pastoral Social?


Es la acción de la Iglesia en actitud de servicio, que se hace presente en la sociedad, en sus personas y en sus estructuras, para animar a la luz del Evangelio, y la enseñanza de la Iglesia procesos de transformación de la realidad social, promoviendo la organización de los y las más pobres y excluidos para construir en armonía con la creación, una sociedad justa fraterna y solidaria, signo del Reino de Dios.

Secretariado Social Arquidiocesano:

Por Decreto de 9 de junio de 1959 el Excmo. Señor Arzobispo Metropolitano ha creado el SECRETARIADO SOCIAL ARQUIDIOCESANO como órgano de la Jerarquía; este SECRETARIADO constará de los siguientes organismos: 1º. Un Centro de Estudio y Documentación de todo lo concerniente a la cuestión social en sus aspectos económico, político y moral. 2º. Un Centro de Difusión de la doctrina social católica. 3º. Un Centro de Orientación y Formación para dirigentes seglares. (Tomado del Boletín de la Arquidiócesis, junio, 1 de 1959. Pág. 3.)


La Pastoral Social un desafío de la Arquidiócesis

 Es un proceso de fe que se hace vida: La pastoral social tiene como punto de partida la palabra, como un anuncio de la Buena Nueva, su aceptación en la  denuncia de las situaciones sociales injustas, (ministerio profético) y esta fe se celebra (ministerio litúrgico). Fe que se hace vida en la promoción de la justicia y la paz y en el servicio a los y las pobres y oprimidos (diakonia) y en la construcción de la comunidad, a través de la solidaridad y la participación (koinonía).

Estas tres dimensiones  deben estar unidas entre sí y deben ser vividas por todos los y las cristianos, cristianas.  La promoción es una dimensión privilegiada de la Evangelización (D.S.D).(1er Congreso de Pastoral Social. Feb.01).

Fundamentos Doctrinales de la Pastoral Social

 Jesucristo encarnado, anunciador de la Buena Nueva, del amor de Dios a cada ser humano, invita a reconocer en cada persona su valor y dignidad.
Jesús: es el buen samaritano (cfr. Lc 10,20-37) encarna la caridad, se conmueve y se transforma   en ayuda eficaz (D.S.D.159) Ordena a sus discípulos que repartan el pan multiplicado a la muchedumbre necesitada (MC 6.34-44) sanó a los enfermos pasó por la vida haciendo el bien. Jesús nos dejó este testimonio de amor como mandato de tal modo que el servicio a los pobres es la medida privilegiada de nuestro seguimiento a El MT 25:31 ss DP 1145).
El mandato divino del amor es la base fundamental de la Pastoral Social.  Si amamos de verdad al prójimo como a nosotros mismos, esto implica aceptar la vida de sacrificio y entrega que nos exigen los contenidos de la Doctrina Social de la Iglesia. (1er. Congreso P.S. feb. 2,001)

Espiritualidad de la Pastoral Social

 Dios escucha el clamor de los pobres (Ex. 3, 7-8).  Es la experiencia religiosa del Éxodo, donde Dios escucha el clamor de su pueblo y libera de la esclavitud. 
Dios Padre que hace salir el sol sobre buenos y malos.  Dios se nos presenta como Padre de todos, quien nos ama y hace sus hijas e hijos a pesar de nuestras debilidades.  La hermandad universal es una consecuencia de esta experiencia.
Jesucristo se encarna y se hace como uno de nosotros.  La encarnación es la expresión más alta del amor de Dios para su pueblo.  El Hijo de Dios se hace humano, pobre, comparte los sufrimientos de las personas para rescatarnos del pecado, de la opresión y de la muerte.

El Reino de Dios ya está presente.  El Reino de Dios construye desde ahora con una verdadera conversión de corazón, un nuevo estilo de vida, unas nuevas relaciones de hermandad y un cambio de estructuras.  Esta concepción está fundamentada en las bienaventuranzas.

El Culto y la justicia social (Lc 4, 18-21).  La relación directa entre el culto y la justicia social es un camino de espiritualidad que nos ayuda a establecer la coherencia entre la fe que profesamos, celebramos y la vida.

El Espíritu que envía a dar la Buena Nueva a los y las pobres. La opción evangélica y preferencial por los pobres, tiene su origen en el mismo compromiso de Dios con su pueblo.  Por eso la Pastoral Social privilegia a los más pobres y excluidos de la sociedad.

María, primera redimida y discípula ejemplar. Primera redimida y elegida desde la eternidad, servidora de Dios y de la humanidad, Madre de misericordia en nuestro compromiso con los pobres y afligidos.(1er. Congreso P.S. feb.01)

Objetivos de la Pastoral Social
  •  Evangelizar las relaciones sociales con miras a la construcción de comunidades participativas y fraternas, privilegiando a los más pobres y necesitados, a fin de hacer—realidad el mensaje del Evangelio; una vida plena para todos y todas en justicia, paz y solidaridad.
  • Despertar conciencia acerca de la situación real del país y del compromiso cristiano que surge de la recta comprensión de la justicia y de sus exigencias.
  • Orientar y animar a la luz del Evangelio los programas de orden social, económico, político, que concreten el compromiso que la Iglesia tiene de estar presente en el desarrollo integral del país.